Buenos Aires

En La Boca de mediados de siglo pasado florecía poco menos que instintivamente el anhelo de la expresión estética. Eran nombres, casi siempre, de estirpe italiana. Un Francisco Parodi, escultor nacido en Génova, fue uno de los primeros animadores de este rincón marinero. Lo seguirían otros poseídos por el mismo espíritu creador. Américo Bonetti, cuya vocación de escultor lo uniría al núcleo encabezado por Eduardo Schiaffino. Francisco Cafferata, el primer artista nativo en este suelo ribereño. Con éstos estuvieron Andrés Stoppa, Antonio Mariani, Decoroso Bonifati, Eduardo Demartino. Alfredo Lazzari... Este último llegaría a La Boca poco después de las convulsiones revolucionarias del 90 y sería el maestro de una juventud ambiciosa dotada de bríos autodidácticos avasalladores. Algunos de estos discípulos han conquistado lugares sobresaliente en la pintura argentina y universal.
Nos concentramos en citar sólo dos: Benito Quinquela Martín, el pintor del Riachuelo por antonomasia, y Fortunato Lacámera, el recogedor del intimismo humilde de las moradas boquenses."
Las Casas
Las características casas de La Boca, de madera y chapa, le brindan al barrio su particular personalidad.
La Boca es, sin lugar a dudas, un barrio con personalidad, y ésta lo debe en parte a su particular arquitectura. Claro está que ello no es ajeno a sus habitantes y al emplazamiento del barrio junto al Riachuelo.
En sus orígenes sus casas fueron de dos tipos: de madera o de chapa, ambas con balcones de hierro. Aún es posible encontrarlas en considerable número de ejemplos. Ellas son en realidad la imagen de La Boca.
Sus fachadas de chapa acanalada se combinan con las carpinterías de madera enriquecida por variadas molduras que hacen juego con las cenefas. Pero no sólo se utiliza la madera, también fueron comunes los cerramientos de varillas de madera superpuesto formando rombos que separaban las galerías superiores del balcón o creaban un espacio, cerrando en parte la galería de entrada, en planta baja. Este "treillage" no era una simple decoración, sino por el contrario, su intención estaba dirigida a la protección de los rayos del sol.

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